Mantarraya Gigante

Mantarraya Gigante

Mantarraya Gigante

Manta birostris

Su nombre alude a la característica más llamativa: se trata de la especie de raya más grande de todas y de la mantarraya de mayor tamaño, superando a Manta alfredi o mantarraya de arrecife.

Descripción

Morfología. La mantarraya gigante posee un cuerpo de forma romboidal, con un ancho “disco” central y aletas pectorales triangulares que al moverse en el mar parecer ser alas batiéndose. Enfrente de la boca sobresalen dos estructuras llamadas lóbulos cefálicos que son útiles al momento de la alimentación. Aunque pueda ser imperceptible de un vistazo rápido, posee una pequeña aleta dorsal.

Sus ojos se encuentran a los lados de una cabeza levemente cóncava. Dentro de la boca se alojan unos dientes incrustados únicamente en la mandíbula inferior. Su cola es delgada y parecida a un látigo, carente de espinas.

1,350 kilogramos es el peso que puede registrar una mantarraya gigante, aunque algunos estiman que alcanzan las 2 toneladas.

Peso y tamaño. El ancho del disco central mide hasta 9 metros, pero se ha informado de individuos con una medida de 9.1 metros. 1,350 kilogramos es el peso que puede registrar una mantarraya gigante, si bien otras estimaciones indican hasta 2 toneladas.

Coloración. La piel de Manta birostris es áspera y está cubierta con un moco protector. La zona superior del cuerpo es color negro, azul grisáceo o marrón oscuro mientras que la región inferior es blanca con presencia de manchas oscuras. Los bordes de las aletas pectorales también suelen estar sombreados de negro. La boca está coloreada de un tono oscuro, a diferencia de la mantarraya de arrecife que posee boca blanca. El patrón de manchas es único en cada individuo y esto es realmente útil para identificar a cada uno.

Distribución y hábitat

La mantarraya gigante vive en aguas tropicales, subtropicales y templadas de los océanos Pacífico, Índico y Atlántico, con frecuencia en la zona comprendida entre 31 grados latitud norte y 36 grados latitud sur. En algunas regiones su hábitat se superpone con el de la mantarraya de arrecife.

Esta especie prefiere encontrarse en alta mar, a profundidades de hasta 120 metros pero cerca de la superficie oceánica. Se le ha visto alrededor de grupos de islas, a lo largo de las líneas costeras, en arrecifes poco profundos y en montañas submarinas. Algunas veces se le ha visto en el fondo arenoso y en zonas de pastos marinos, pero no es tan común. También es probable que visite sitios costeros de forma temporal.

Alimentación

Es capaz de adquirir gran velocidad y sumergirse hasta 1,000 metros de profundidad.

Su dieta está compuesta por pequeños organismos acuáticos llamados zooplancton, que filtra por medio de las branquiespinas localizadas en la zona inferior del cuerpo. Lo que hace es introducir una gran cantidad de agua a su boca con ayuda de los lóbulos cefálicos; las branquiespinas funcionan como un colador para aprovechar los organismos planctónicos.

Se le ha visto alimentarse cerca de la costa así como en alta mar.

Comportamiento

Esta especie tiende a navegar por el océano de forma lenta y elegante y a menudo se le encuentra en la superficie del agua. No obstante, también es capaz de adquirir una velocidad considerable y de sumergirse hasta 1,000 metros de profundidad.

Datos sobre la mantarraya gigante

Diferencia de tamaños entre una mantarraya gigante (Manta birostris) y un ser humano adulto.

Posiblemente, Manta birostris es más migratoria que Manta alfredi, debido a que esta última tiende a residir durante más tiempo en zonas específicas. También se le ha visto menos en compañía de otras mantarrayas, pero sí visita regularmente las estaciones de limpieza para que otros peces se encarguen de eliminar sus parásitos y trozos de piel muerta.

Reproducción

La hembra de la mantarraya gigante madura sexualmente alrededor de los 8-10 años de edad, aunque puede ser unos años más tarde. Por su parte, los machos alcanzan su madurez cuando su ancho de disco es de unos 4-4.5 metros. Se ha registrado un cortejo de larga duración que llega a ser de varios días, con presencia del denominado “tren de apareamiento” caracterizado por la formación de una fila de varios machos que siguen los movimientos de una hembra receptiva, intentando aparearse con ella.

La competencia termina cuando ella escoge un macho. Entonces éste transfiere el esperma mediante uno de sus pterigopodios u órganos copuladores, por lo que la fecundación es interna. Los huevos se desarrollan dentro de la madre durante unos 12 meses y hacen eclosión ahí mismo, así que las crías nacen vivas.

La tasa de reproducción de las mantarrayas es muy baja. El número de crías que una hembra tiene a la vez es de 1, y en algunos casos de 2.

Amenazas y conservación

Manta birostris se encuentra en la categoría “Vulnerable” de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Está fuertemente amenazada por la pesca dirigida e incidental, y su piel, su hígado, su carne y sus branquiespinas son objeto de comercio en alguna medida. No obstante, el comercio de la carne de mantarraya no está ampliamente extendido.

Otras amenazas para su supervivencia son la degradación y contaminación de su hábitat, las colisiones con embarcaciones y los efectos negativos del calentamiento global.

La especie se encuentra protegida por las leyes de Maldivas, Hawái, Nueva Zelanda y otras regiones, y está incluida en la Convención de Especies Migratorias (CMS). En las islas Maldivas existen dos áreas protegidas creadas específicamente para su conservación.